Besos de seda.
Los bordes apetitosos de caricias, anhelan el
momento de la unión.
Los bordes apetitosos, desean degustar el dulce
sabor de ser devorados.
Y es que cuando no se tiene la suerte de probar
bocado luego de tanto tiempo, uno necesita satisfacer
la hambrienta necesidad de amar y ser amado.
Y cuando en su camino aparece su antojo, haciéndose
visible y totalmente palpable, resulta imposible no
querer saciarlo.
Los bordes apetitosos tienen hambre, y disfrutan del
dulce sabor que los besos dejan en ellos.
Los bordes apetitosos, ya no son solo bordes y
cómplices se vuelven entonces los sentidos.
Y entre picaras miradas, los bordes sonríen…
Y entre suaves caricias, los bordes se encuentran…
Y entre tiernos suspiros, los bordes se besan…
Y entre besos y besos, los bordes, se vuelven seda.
momento de la unión.
Los bordes apetitosos, desean degustar el dulce
sabor de ser devorados.
Y es que cuando no se tiene la suerte de probar
bocado luego de tanto tiempo, uno necesita satisfacer
la hambrienta necesidad de amar y ser amado.
Y cuando en su camino aparece su antojo, haciéndose
visible y totalmente palpable, resulta imposible no
querer saciarlo.
Los bordes apetitosos tienen hambre, y disfrutan del
dulce sabor que los besos dejan en ellos.
Los bordes apetitosos, ya no son solo bordes y
cómplices se vuelven entonces los sentidos.
Y entre picaras miradas, los bordes sonríen…
Y entre suaves caricias, los bordes se encuentran…
Y entre tiernos suspiros, los bordes se besan…
Y entre besos y besos, los bordes, se vuelven seda.
Comentarios
Publicar un comentario