El poder de un abrazo.
Resguardada en su pecho...
Temerosa ante la totalidad de los proyectiles destinados a su razón.
con el completo miedo por apartarse de la vida, carente de lucidez,
lejos de percibir que se hallaba delante del suicidio.
Ciega...
Gracias a la calidez de aquel torso que claramente declaraba vigor
y, consintiendo a aquellas lagrimas huidoras mientras se fugaban,
Pudo ver...
Se encontraba a salvo y, su único adversario aquel que la engañaba y
no le permitía sentir, era su pensamiento...
Un oponente difícil de dominar, el cual solo sería derrotado por el
encantamiento del amor sincero, custodiado por el propio corazón...
Ilesa.
Ni la mas caliente lava, ni el mas frió de los inviernos.
Nada.
Absolutamente nada podía herirla.
No existía elemento, materia u componente que pudiese quitarle su
seguridad...
Ella...
Se descubría bajo la inmensidad de un abrazo enteramente blindado
Protegida, perdida y encontrada en la magnitud de su legitimo amor.
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